Resumen preparado por Darren Huertas Rodríguez.
En un estudio español, cubierto por Cassidy Morrison, reportera de salud de Dailymail.com, se descubrió que los antidepresivos podrían estar vinculados a la obesidad. Las 3,000 personas adultas, usuarias de antidepresivos, que fueron estudiadas como parte del estudio, ganaron más del doble de peso en los seis años que fueron observadas, comparado con las personas que no eran usuarias de antidepresivos. Esto incluso toma en cuenta la dieta de las personas, la cantidad de ejercicio que hacían y su salud mental en general. Casi una de cada cuatro personas en el estudio ganó más del 5% de su masa corporal; les participantes que empezaron a tomar antidepresivos durante el estudio ganaron un 3% adicional, y las que eran personas usuarias a largo plazo, un 2%. Estos efectos se pueden vincular a riesgos más altos de diabetes, enfermedades del corazón y problemas articulares.
No basta decir que, como se cita en el artículo, no se pueden recetar los antidepresivos sin considerar sus efectos secundarios, ya que la depresión y la ansiedad son dos de los trastornos mentales más comunes en los Estados Unidos. Los antidepresivos más comúnmente recetados, los Selective serotonin reuptake inhibitors (SSRIs), conllevan el efecto secundario de ganar peso. A pesar de que muchos de los antidepresivos modernos tienen menos efectos secundarios, estos todavía prevalecen de una manera u otra. Una de las razones más comunes por las que las personas deciden dejar de tomar antidepresivos es por esto mismo: el ganar peso.
Con la meta de profundizar en el fenómeno del exceso de peso debido a los antidepresivos, los investigadores reclutaron 6,352 adultos, entre las edades de 35 a 79, del noroeste de España en el 2006, observándolos por seis años. Estos fueron divididos en cuatro categorías: personas que nunca habían usado antidepresivos anteriormente, personas usuarias nuevas (durante el estudio), personas que habían dejado el uso y personas usuarias a largo plazo, antes de que hubiera empezado el estudio. Habiendo tomado en consideración la altura, peso, dieta, hábitos de ejercicio, síntomas de depresión, historial de fumar, estatus de diabetes y presión de sangre (al principio del estudio), cada participante ganó peso, pero las personas usuarias de antidepresivos ganaron más del doble que las que no. Las que nunca usaron, un 0.8%; las que dejaron el uso, un 2.2%; las usuarias nuevas, un 2.5%; y las que usaban a largo plazo, un 1.7%. No se conoce bien cuál es la causa de esta diferencia en ganancias de peso, pero sí se estima que está vinculada con la serotonina.
La mayoría de los antidepresivos más conocidos (Prozac, Zoloft, Effexor y Cymbalta) alteran los niveles de serotonina en el cerebro. Con el primer uso de un SSRI, el cerebro experimenta un incremento en la serotonina, pero después de un año utilizando el medicamento, los receptores crean una resistencia a este efecto. Estos neurotransmisores no solo regulan el ánimo y la ansiedad, sino también el hambre, por lo que esta resistencia causa que el cuerpo busque satisfacerse con carbohidratos y dulces. Estas comidas dan un incremento temporero en la serotonina, pero llevan al incremento de peso a largo plazo. Este riesgo lleva a la conclusión de que se deben considerar alternativas terapéuticas que complementen el tratamiento farmacológico, ya que simplemente parar de tomar los medicamentos también tiene efectos adversos. Al parar un régimen antidepresivo abruptamente, en vez de reducir la cantidad recetada a lo largo de semanas con la supervisión de un doctor, se pueden producir síntomas de abstinencia.
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