“Vídeos en redes sociales que te diagnostican depresión o te dicen qué clase de apego tienes pueden resultar atractivos, pero también inexactos y peligrosos. La realidad es más compleja”
En esta noticia del periódico El País, Kike Esnaola explora como las etiquetas psiquiátricas han aumentado a través del uso de las redes y se cuestiona si el conocimiento siendo adoptado por muchas personas como identidad es fiable. Se cuestiona cómo la información está siendo presentada y de quién viene, pero aun cuando viene de fuentes profesionales, muchas veces recae en el fenomeno del “clickbait”. Escribe:
“Por un lado, se produce un fenómeno psicológico llamado el efecto Forer, que consiste en aceptar como propias descripciones vagas y generales sobre el funcionamiento mental y de la conducta y vivirlas como una definición exacta. El contenido sobre etiquetas diagnósticas está plagado de mensajes ambiguos y genéricos, con los que la mayoría podemos identificarnos.”
Luego de esto, entra en la explicación de cómo estas presentaciones emocionales son en base a una combinación de factores y no solamente de factores que componen la identidad, como tienden a compartir en las redes muches influencers, gurus y hasta profesionales. Nos invita a mirar estas etiquetas de forma crítica y no superficial.
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