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¿Por qué me incomoda ver scrubs en salud mental?

Por anónime.

El uso de scrubs (ropa clínica) en las profesiones de salud mental en Puerto Rico se ha vuelto cada vez más común. Para mí, esto deshumaniza la terapia y contribuye a medicalizarla innecesariamente.

Las excusas para usarlos abundan:

“Trabajo con niñes”, “son cómodos”, “no tengo que pensar en qué ponerme”, “fomenta la neutralidad”.

Pero detrás de estas razones percibo algo más profundo: una necesidad de legitimación. Es como si quisiéramos parecernos más a la medicina para sentirnos más válides. Queremos que nos vean como parte del campo biomédico, como si eso nos diera mayor valor o credibilidad.

Sin embargo, les profesionales de salud mental no lidiamos con fluidos corporales ni pasamos 12+ horas de pie y corriendo en un hospital. Nuestro trabajo es otro: acompañar, pausar, mirar de frente el dolor emocional de las personas. Nuestra labor requiere presencia, sensibilidad y humanidad.

Para mí, los scrubs envían un mensaje implícito:
“Soy la autoridad. Soy quien sabe sobre ti.”
Y eso refuerza dinámicas de poder que poco tienen que ver con el vínculo terapéutico que intentamos construir.


¿Neutralidad? ¿En serio?

Escucho decir que usar scrubs “fomenta la neutralidad”. Pero, ¿qué significa eso? En la experiencia humana no hay tal cosa como la verdadera neutralidad. Pretenderlo nos desconecta de nuestra propia humanidad.

Además, muches pacientes disfrutan ver a sus terapeutas como personas reales. La relación terapéutica es eso: una relación. No se trata de una transacción fría, sino de un encuentro humano. Y ese encuentro requiere autenticidad.

Ocultarnos detrás de una supuesta neutralidad no es ético. De hecho, puede ser dañino. Les profesionales de salud mental tenemos el deber de reconocer nuestros propios sesgos y navegar nuestros matices, no esconderlos bajo una bata clínica.


“Trabajo con niñes”

A menudo escucho esta razón como justificación. Pero, ¿qué implica realmente? ¿Jugar, pintar, sentarse en el piso? Eso es parte del día a día en muchas profesiones y contextos. Como madre, nunca he necesitado un scrub para jugar con mi hije. En contextos Montessori, por ejemplo, les guías usan ropa cómoda sin borrar su humanidad ni autoridad.


Comodidad, accesibilidad y estilo

Sí, muchas personas dicen que los scrubs son cómodos. Pero existen muchísimas otras piezas de ropa cómodas. Puedes crear tu propio “uniforme” con ropa que te guste, que sea accesible y que refleje quién eres.

Ayer, por ejemplo, me compré un pantalón deportivo suelto y una camiseta por $16 en Marshalls. Más cómodo y más barato que unos scrubs. Así que no, tampoco me convence el argumento de la accesibilidad financiera.


¿Qué mensaje estamos enviando?

Usar scrubs no es una decisión neutral. Comunica algo. Habla de cómo nos vemos a nosotres mismes y de qué rol estamos asumiendo dentro del espacio terapéutico.

La terapia descolonial nos invita a romper con dinámicas jerárquicas y medicalizantes. Nos llama a acercarnos, no a imponer barreras. A mostrarnos, no a uniformarnos.

Ensuciarnos de vez en cuando es humano. Tener nuestros propios gustos es humano. Y permitir que nuestra vestimenta refleje eso también es una forma de cuidar.

Puede parecer superficial, pero no lo es. Lo que vestimos también es parte de cómo habitamos el espacio terapéutico. Y ese mensaje, aunque no lo digamos, se siente.

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